Hoy en mi casa aparece una quiebra de dolor.
Te busco por los rincones
y me refugio en este continuo adiós
donde el deseo desaparece.
inevitablemente
precedida por la parafernalia del destino,
como un esfinge, hierática como una costumbre
y sin voz.
Todo un espectáculo por donde la locura divaga.
Desarmada,
escribo este diario tantas veces imaginado…
y de las cenizas
surge una mente prodigiosa
en la intersección con la palabra

