Vuelve la música y el recuerdo del abrazo
vuela
a ninguna parte.
La memoria mece mis sueños
y me envuelve el deseo …
a ninguna parte
En el vuelo, mi cuerpo
se desliza
al compás de un tango
a ninguna parte.
En la tarde te espero
mientras el llanto empaña los recuerdos
y se ausentan con el dolor de estas lágrimas
que chocan contra tu boca.
En mi delirio, me duermo en los rincones;
sin embargo el deseo me despierta
y los sueños se cuelan en mi vida
cuando todo es un desierto.
Las transparencias del aire
acarician los sueños,
encienden el candor del olvido
y me alejo en silencio.
Mis ojos muestran una mirada ambigua que desaparece
en ese punto donde te encontré
en el país de los vientos donde tornan los versos
para ordenar la casa.
a vuelve para mirarse
12 horas dedicadas a la Poesía, a Miguel Hernández, por el placer de leer...El fugitivo amor del agua comienza su andadura,
su péndola despide los vientos,
olvida la codicia el hombre,
en agosto estalla la revolución,
y el sol enaltece el cabello
enredado en el deseo.
Los sueños ocultan las quimeras de los encuentros
que atraviesan los puentes
bajo una espesa niebla cuyo silencio oculta la vereda del miedo
La linterna parpadea a lo lejos.
Con la palabra,
no hay riesgo…
Llega la muerte sin aspavientos,
pide paso con repeto.
La mirada ausente. El tiempo infinito.
Una guitarra la acompaña…
en este invierno que aún sigue entre nosotros.
En la sorpresa, el llanto nos sobrecoge,
en silencio
y se sienta a nuestro lado.
La azada remueve las entrañas de la tierra
Ella, con la frente alta atraviesa valles y ríos.
La corriente del agua transforma
su piel de terciopelo
y me reconforta cuando recuesto mi rostro
sobre su hombro.
Mi voz rompe con uñas y dientes
el clamor de una mirada
Grandes estragos por venir en extrañas circunstancias
alrededor de un corpúsculo sin recuerdos
El día empieza con esta muerte llena de agujeros.
Con esta caña que me ayuda a respirar bajo el agua.
Con esos brazos abiertos al fondo de un barranco.
En esta pared cubierta de espliego.
La noche me llama en una dirección equivocada.
La vida se desploma
y mis objetivos se inundan de absurdo
en un vacío que corroe el silencio.
Sin embargo, los Domingos siguen podando unas plantas queridas
para volver del exilio
en busca de ese destino
donde los perros ladran
y con un café espero.
La puerta…
el barro….
Esto no es un poema.
esto es...